La dupla inescrupulosa de las narcoguerrillas marxistas y Santos llevaron al país a la más escandalosa postración ante el crimen organizado de que tengamos memoria.
Por Ricardo Puentes Melo
Mayo 16 de 2014
La respuesta es simple: Nadie. El país lo
sabe bien debido a la funesta experiencia que vivió durante estos cuatro
años del camarada Santos en que él resucitó política y militarmente a
las FARC y al ELN, dándoles todas las garantías para seguir con su
macabro negocio de asesinar colombianos y traficar con drogas.
La amnesia nacional parece ir
desapareciendo poco a poco, y la opinión pública se hace difícil de
engañar por parte de los grandes medios de comunicación que,
enmermelados impúdicamente por este gobierno afín al castrocomunismo, no
han tenido más remedio que reconocer marrulleramente (para que esa
opinión pública no los castigue con dejar de escucharlos, leerlos y
verlos), que Oscar Iván Zuluaga posiblemente gane en primera vuelta.
La dupla inescrupulosa de las
narcoguerrillas marxistas y Santos llevaron al país a la más escandalosa
postración ante el crimen organizado de que tengamos memoria. Y el
camarada estuvo a punto de lograr la hazaña de engañar al pueblo
colombiano jugando con una baraja de seis ases. Mientras por un lado
anunciaba a los cuatro vientos que jamás permitiría que los terroristas
tuvieran impunidad y llegaran al Congreso, por el otro lado utilizaba
multimillonarios recursos públicos para pagar a un equipo jurídico y a
los grandes medios para que encontrara la trampa para alcanzar lo que en
público negaba.
Luego de que se conociera la existencia de
dineros del narcotráfico en su campaña, y pocas horas después de que
sus aliados políticos –las FARC- asesinaran a dos niños utilizándolos
como paquetes-bomba, Santos clamó por un salvavidas a los bandidos
amigos suyos. Y los bandidos respondieron: Decretan un cese al fuego
unilateral para que la opinión pública agradezca dichosa a los
terroristas que no sigan asesinando a indefensos civiles.
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| Escena del cínico comercial de la campaña “Santos Presidente” |
De inmediato, con el libreto ya listo, el
senador Juan Fernando Cristo –manchado en el proceso 8.000- agradeció
públicamente a los terroristas de las FARC y el ELN semejante anuncio, y
dijo que esto era “muy positivo para el proceso de paz” y para las
elecciones presidenciales.
Por supuesto, eso es lo que los amigos de los infames creen.
Otro contertulio de los terroristas, Iván
Cepeda, dijo que: “contrario a los rumores, el proceso de paz en La
Habana sigue y se afirma.”
Tanto los terroristas como el Fiscal
Montealegre apoyan la tesis de que lo que realmente perjudica la paz en
Colombia no son las acciones criminales de estos bandidos, sino las
opiniones de aquellos que no queremos impunidad para los asesinos.
Igualmente, para ellos es más tenebroso que alguien se atreva a
escudriñar los correos electrónicos de los demenciales homicidas, que el
hecho de cargar con explosivos a dos niños y hacerlos explotar en mil
pedazos.
El ridículo y cínico comercial de Juan
Manuel Santos, paseándose pensativo por un pasillo estrato 3 mientras
mira al cielo, compungido porque la mayoría de los colombianos no le
cree a él ni a los terroristas de las narcoguerrilleras sobre su
voluntad de paz, mientras pide a quién sabe quiénes que “Ayúdenme a despertar a esos colombianos que están hipnotizados por la guerra para poder construir un país en paz”,
es una bofetada a los colombianos de bien, aquellos que han sufrido la
violencia irracional de sus cómplices, esos a quienes él quiere
blindarlos de impunidad y curules.
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Santos y el terrorista Iván Ríos. El viejo sueño de Santos
para darle impunidad a los terroristas, está a punto de cumplirse, si no
gana Zuluaga.
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La paz sólo se consigue aplicando la justicia. Y la justicia clama por castigo para los ejecutores de tanto terror en Colombia.
La payasada del camarada Santos con este
comercial tiene, no obstante, un aditamento espantoso: Mientras él
aparece en la publicidad como un hombre que busca la paz, sus esbirros
–tanto en su gobierno, como en la Fiscalía- hacen lo necesario para
acallar a quienes nos oponemos a esa repugnante maquinación del hampa
marxista del narcotráfico que busca lavarles sus fabulosos capitales
hechos con sangre y secuestros, y –además- ponerlos a legislar sobre el
pueblo al que aún siguen masacrando.
Las narcoguerrillas hacen el trabajo de
las bombas, los asesinatos, las tomas sangrientas de pueblos, los
secuestros… Y la Fiscalía, entretanto y en simultánea, criminaliza a
quienes no tenemos más armas que el derecho a opinar.
Oscar Iván Zuluaga debe ganar las próximas
elecciones. De lo contrario, hay que decirlo hasta el cansancio, la
tercera y criminal vía de Juan Manuel Santos nos llevará al degolladero
castrocomunista del cual, con suerte, tardaríamos dos décadas en salir.
@ricardopuentesm
http://www.periodismosinfronteras.org/quien-cree-a-las-narcoguerrillas-y-a-santos.html


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