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Raúl Castro y Nicolás Maduro rinden honores a la
memoria de Hugo Chávez en compañía de Juan Manuel Santos y Pepe Mujica
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"Este tipo de dictador gusta de elecciones y hasta
concede ciertas libertades de expresión, pero su afán por el poder a
pesar de que lo renueva con el voto popular, permite ver su cola de cercenador
de libertades" - Pedro Corzo
El dictador gusta del elogio, la adulación y la
sumisión a su voluntad. Disfruta de la historia y por lo regular está
convencido que sus veredictos serán trascendentales.
Estos déspotas consideran que envilecer a sus
partidarios, a la oposición, y a los indiferentes, es un mandato que
garantiza su perpetuidad en el poder. Corromper a la ciudadanía es su carta de
triunfo y lo logra con los premios y castigos que dispensa a caprichos de su
voluntad.
Los dictadores son taimados, inescrupulosos,
vendedores de promesas y hacedores de castillos en el aire pero muy en
particular, desconfiados, porque para ellos la lealtad es proporcional a los
privilegios que otorga.
Son mentirosos con talento. Conocen a la gente que
gobierna, saben de sus debilidades y grandezas. Les distingue un aguzado
sentido del que hacer en los momentos de crisis.
El dictador no es cobarde por naturaleza como
algunos gustan calificar. Puede ser un miserable, pero su valor personal está
por encima del promedio del de sus conciudadanos. No es prudente confundir en
un dictador la cobardía con su sentido de la prudencia o la perdida de la
motivación para gobernar. Son victimarios por naturaleza, pero eso no prueba
que sean pusilánimes ni cobardes.
Las motivaciones que sostienen e impulsan a los
dictadores pueden ser múltiples, complejas y responden a varios patrones, por
lo que a pesar de posibles semejanzas con otros de su calaña en la manera que
dispensan su poder y ejercen el liderazgo, las diferencias entre ellos son
fácilmente apreciables por un observador aplicado.
Hay dictadores carismáticos. Verdaderos seductores
de masas e individuos. Personajes que poseen una capacidad excepcional para
atribuirse éxitos y distribuir las culpas.
Este tipo de dictador es extremadamente peligroso
porque su mesianismo es contagioso, y su afán de redención afecta la roca más
insignificante de su reino. Dividen las sociedades y las conducen a puntos de
confrontación tan agudos que la comunidad puede llegar a resentir sus valores
más trascendentes y abarcadores.
Bajo estos líderes los pueblos sufren metamorfosis
alienantes. El rebaño es objeto de la voluntad de su conductor pero se cree
sujeto en la personalidad de este. El individuo se hace infinitesimal en la
voluntad de quien maneja sus miedos, frustraciones, aberraciones y quimeras.
También los hay que a través de instituciones del
estado ejercen un férreo control sobre las actividades públicas. Ellos
controlan las asambleas legislativas y los poderes judiciales por medio de
sinecuras y violencias de terceros si las condiciones lo demandan.
Este tipo de dictador gusta de elecciones y hasta
concede ciertas libertades de expresión, pero su afán por el poder a
pesar de que lo renueva con el voto popular, permite ver su cola de cercenador
de libertades.
También, y es posible que olvidemos alguna especie
de estos vertebrados que causan tanto daño a la humanidad, existe el dictador
capaz de sintetizar todos los atributos antes mencionados, y son los que no
solo hacen historia para sus pueblos si no que como supernovas aberradas
esparcen la oscuridad en la historia universal.
Por Pedro CorzoJunio 3 de 2014
Por Pedro CorzoJunio 3 de 2014
http://www.periodismosinfronteras.org/cavilaciones-sobre-los-dictadores.html

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