Por José Antonio Ortega
05 Junio 2014
Entre los
cambios anunciados por el gobierno federal en su intervención en Tamaulipas,
destaca la decisión de asumir directamente las funciones de la policía local.
Se entiende que la medida es temporal, en tanto la policía local es depurada y
reconstruida.
Como parte de esta decisión y para mostrar que hay un interés por actuar con sentido de urgencia, la mayoría de los agentes de la policía preventiva de Tamaulipas ya empezaron a ser sometidos a un proceso de evaluación. Después de esto, con los agentes que queden, se pasará a la etapa de capacitación.
Como parte de esta decisión y para mostrar que hay un interés por actuar con sentido de urgencia, la mayoría de los agentes de la policía preventiva de Tamaulipas ya empezaron a ser sometidos a un proceso de evaluación. Después de esto, con los agentes que queden, se pasará a la etapa de capacitación.
La
intención depuradora es buena, pero las medidas son insuficientes.
Para
contar con una policía local íntegra y eficaz hay que entender que la actual
presenta un grado tan extremo de corrupción que no es posible regenerarla, que
hay que crear otra, partiendo de cero.
La forma
más extrema de corrupción es la captura de las instituciones públicas. Y éstas
en Tamaulipas están en manos de los grupos criminales desde hace años. No es
que haya policías malos, es que no hay buenos.
Y no puede haberlos en instituciones capturadas, donde la corrupción es sistémica e involucra a todos sus integrantes, sin escapatoria posible. La única manera de no ser partícipe de esa corrupción es renunciando o siendo asesinado.
Y no puede haberlos en instituciones capturadas, donde la corrupción es sistémica e involucra a todos sus integrantes, sin escapatoria posible. La única manera de no ser partícipe de esa corrupción es renunciando o siendo asesinado.
Lo menos
que hacen los policías de Tamaulipas es ser meros espectadores de las tropelías
de los criminales y estar a sueldo de éstos. Pero lo cotidiano es que los
agentes les sirvan como “halcones” y sicarios.
Y lo
mismo pasa con la policía ministerial, el ministerio público, la administración
y custodia de las prisiones y los agentes de tránsito.
El
gobierno federal debe comprender esta realidad y asumir las consecuencias, para
que su intervención, al fin, sea eficaz y pueda rescatar a Tamaulipas de las
garras de los grupos criminales.
No sólo
la policía local, todas las instituciones de seguridad pública local deben
tenerse por completamente perdidas y ser temporalmente sustituidas, en lo que
se crean nuevas.
Y en el
caso de la policía preventiva local, la sustitución puede y debe darse con la
Gendarmería Nacional, la cual se anunció estaría operativa en el presente mes.
Sus 5 mil primeros integrantes deben ser enviados a Tamaulipas.
@yoinfluyo
http://www.yoinfluyo.com/mexico/8486-tamaulipas-la-depuracion-no-basta

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